En los últimos años, los departamentos del Cesar y La Guajira han comenzado a trazar nuevos caminos hacia el desarrollo económico sostenible, reconociendo y potenciando sus propias fortalezas territoriales. Organizaciones locales han logrado consolidar apuestas prometedoras en diversos campos como la conservación de los recursos naturales, el fortalecimiento de la agricultura familiar, la promoción de la pequeña industria, el turismo comunitario y la revaloración de la cultura local. Estas iniciativas representan ya hoy referentes importantes para la región y con potencial para inspirar a otras organizaciones y para construir ideas transformadoras que respondan a las realidades rurales, socioeconómicas y étnicas de la región.
Entre el 10 y 11 de Julio se realizó un taller de aprendizaje mutuo que buscaba justamente promover ese tipo de intercambios de experiencias y conocimientos. En este taller enfocamos en dos asociaciones con apuestas de un gran valor transformativo
La Asociación Verde Campesina de Becerril – ASOVECAB y la Asociación de Técnicos, Profesionales y Productores en pro de la Serranía del Perijá – ASOTEPROS compartieron aprendizajes valiosos para la construcción de una gobernanza colaborativa que impulsa la sostenibilidad de la agricultura familiar en el corredor de vida del Cesar. La organización del evento fue un esfuerzo colaborativo entre el Programa de Desarrollo y Paz del Cesar y La Guajira (PDPCG), el Semillero de Investigación en Transición Energética de la Universidad Magdalena y el Instituto Wuppertal para el Clima el Medioambiente y la Energía, y se realizó dentro del marco del proyecto “Regiones Innovadoras para una Transición Energética Justa” que es financiado por el Gobierno federal alemán.
Este espacio fue más que una jornada técnica: fue una manifestación viva de resiliencia, unión y compromiso con el territorio. Para potencializar los aprendizajes desde diferentes perspectivas a este espacio se invitaron a: i) representantes de otras organizaciones locales con apuestas similares, ii) funcionarios de entidades estatales a nivel municipal, departamental y nacional, iii) investigadores de diferentes áreas del conocimiento, iv) representantes de compañías privadas, v) donantes internacionales y vi) organizaciones de la sociedad civil que apoyan procesos locales.
GOBERNANZA, UNIÓN Y RESILIENCIA: PILARES DE TRANSFORMACIÓN
A través de este ejercicio participativo, se concluyó que hay una fuerte necesidad de ver la asociatividad desde una perspectiva integral. No se trata únicamente de la conformación de organizaciones, sino de fortalecer sus bases, establecer metas claras, crear rutas de trabajo adaptables y promover una gobernanza basada en la colaboración y el empoderamiento comunitario.
Los participantes reflexionaron sobre la diferencia entre gobernanza y gobernabilidad, destacando que una gobernanza territorial colaborativa debe:
- Poner al ciudadano y al territorio en el centro.
- Reconocer lo ambiental como un activo para la vida.
- Promover cohesión territorial.
- Impulsar una economía incluyente que no deje a nadie atrás.
- Hacer de la cultura una fuerza transformadora.
En palabras de Rasine Ravelo en su rol de investigador expresa «La dependencia nos limita, impide el crecimiento». Por eso, fomentar la autonomía, la autogestión y el empoderamiento fue un mensaje constante durante todo el encuentro.
Así como la Palabra de Mario Zapata de Agrosavia, al referirse que el Guáimaro es una especie de árbol que es considerado como Guardian del Agua” y el enfoque con que lo miremos puede ser una de las grandes soluciones de transformación de un territorio que ha sido transformado con la Minería.
ASOTEPROS: sostenibilidad ambiental con enfoque comunitario
ASOTEPROS, una organización ambientalista que trabaja en la Serranía del Perijá, presentó su recorrido desde 2014 hasta hoy, resaltando sus retos, logros y alianzas clave. Su iniciativa Xagua Café se ha posicionado no solo como una marca de café, sino como un símbolo de producción responsable, basada en el uso de energía alternativas y la conservación de la naturaleza para reducir el impacto ambiental.
Uno de los aspectos más enriquecedores fue su trabajo con la comunidad, que ha permitido consolidarse como una organización que trabaja colaborativamente con otras organizaciones a nivel local, contar con una experiencia que le ha permitido crecer con principios asociativos y apostar por un modelo de desarrollo sustentable desde lo local.
ASOVECAB: identidad, agroforestería y mercado local
Por su parte, ASOVECAB ha fortalecido su estructura gracias a procesos formativos como los MICROLEOS del PDPCG y ejercicios de planeación estratégica como la matriz DOFA. El impulso a promover el uso de frutos como el Guáimaro, para restaurar fuentes hídricas, y han demostrado una notable perseverancia en la búsqueda de transformar los frutos silvestres en productos con valor comercial.
Sin embargo, se resaltó una necesidad urgente: fortalecer las estrategias de comercialización. Aunque las comunidades aprovechan los frutos sin un modelo tradicional de producción, falta vincular a actores claves de la cadena comercial, desde tenderos hasta instituciones públicas. La apropiación de normativas como la de compras públicas puede ser una herramienta clave para que las comunidades consuman los frutos que se aprovechan del Bosque, generando circuitos económicos solidarios y sostenibles.
Compromisos, aportes y perspectivas futuras
Durante el encuentro, también se compartieron ideas sobre lo que cada actor puede aportar para seguir avanzando. Desde la formulación de proyectos, acompañamiento técnico en gobernanza, apoyo psicosocial, hasta el fortalecimiento de redes de economía solidaria y el fomento de pasantías universitarias (como con la UDES), la diversidad de Alianzas fue vista como fundamentales.
Un llamado especial fue a incluir a las nuevas generaciones en estos procesos. Enseñarles a aprovechar de forma sostenible los recursos del territorio y ofrecerles un futuro digno en el campo es una estrategia clave para evitar la migración masiva a las ciudades. Como señaló José Valencio Torres miembro de la Organización SEYKEYNOWA: “El cuidado y preservación de la madre tierra es esencial. Gracias a ella, podemos tener los materiales que hoy palpamos.”
El cierre del encuentro dejó una reflexión poderosa: las experiencias organizativas no deben quedar en el anonimato. Es crucial contar lo que se hace, visibilizar las historias de adversidad y superación, y narrar desde la sociedad civil la apuesta por un territorio sostenible, productivo y en paz. Los aliados deben unir esfuerzos para que el corredor de vida del Cesar no sea solo un sueño, sino una realidad basada en la transformación económica, política y ambiental del territorio.
Este encuentro permitió compartir conocimientos y sembrar las semillas de una nueva ruralidad basada en la justicia, la equidad y el respeto por la tierra.
Es importante mencionar que durante el Taller una persona del territorio y representante, toma la palabra e invita a quienes lideran o acompañan procesos en la región a ponerse de pie y ubicarse frente a las comunidades. Este gesto, sencillo en la forma, pero profundamente simbólico, busca que quienes operan desde lo técnico o lo institucional se hagan visibles, no como funcionarios de paso, sino como personas comprometidas con las realidades del territorio. Al situarlos físicamente frente a las comunidades, se les interpela directamente: que se dejen ver, que sientan el peso de las miradas que los observan, que reconozcan que sus acciones inciden en vidas concretas y no solo en indicadores de un proyecto con fecha de cierre.
Esta acción puede interpretarse como un acto de empoderamiento comunitario que trasciende la lógica de intervención puntual. Es una forma de decir: “Estamos aquí, los vemos y queremos que ustedes también nos vean, no como beneficiarios, sino como sujetos con voz y memoria”. El gesto expresa una demanda de coherencia entre el discurso institucional y el compromiso real, una invitación a establecer relaciones horizontales, sostenidas en la confianza y el respeto mutuo. Aunque puede generar incomodidad en algunos, también abre la puerta a la reflexión, y quizá, a una transformación en la manera en que se construyen los vínculos entre quienes diseñan e implementan políticas y quienes viven sus consecuencias cotidianamente.